Cómo lograr una web de calidad que represente bien a tu startup

Autora: Iciar Etxebarria Martín
Fundadora de Presentia Web & Digital Marketing
Todas las empresas jóvenes acaban por enfrentarse tarde o temprano al difícil reto de trasladar al lienzo digital los valores, misión y visión que tanto han trabajado en la estrategia corporativa.
Al contrario de lo que muchos piensan, el escaparate online de una marca no es un asunto trivial que deba construirse en una tarde, ya que en muchos casos será nuestra primera vía para comunicar lo que somos. La web de nuestra startup conformará la primera impresión mental que el usuario tendrá de nosotros y esto tendrá consecuencias tangibles en sus decisiones, tales como una posible inversión o no.
Pasos fundamentales para que la web de tu startup refleje lo que quieres
1 – Planificación previa
Al igual que no se crea una empresa sin una estrategia corporativa, una web de calidad no se consigue sin un gran trabajo previo. La página web requiere su propio plan de comunicación, el cual debe contener todos los elementos de cualquier buen plan estratégico:
- Objetivos principales y secundarios de la web. ¿Qué queremos que el usuario haga en nuestra web? ¿Queremos que nos contacte? ¿Nos interesa llevarle a nuestras redes sociales porque tenemos algo que enseñarle? ¿Preferimos quizá que deje sus datos para enviarle una newsletter? Es necesario enumerar y priorizar estos objetivos. La frase “quiero todo” no vale. Cuando apuntamos a todo, no damos a nada.

Consejo: Mi recomendación es escoger 1 o 2 objetivos principales y 1 o 2 objetivos secundarios como máximo para tener una línea de acción bien trazada.
Ejemplo: Objetivos principales:
- Aumentar la notoriedad de la startup proyectando una imagen profesional y puntera en su sector.
- Que el usuario nos contacte por el formulario para solicitar una colaboración.
Objetivo secundario:
- Que el usuario se apunte a nuestra newsletter.
- Público objetivo y mensajes principales. Esta parte responde a la pregunta ¿qué queremos decir y a quién? Definir el público al que hablas es fundamental para escribir posteriormente en un tono adecuado. Para esta parte, aunque parezca un poco absurdo, es un buen ejercicio hacer una especie de “retrato robot” de la persona ideal a la que te diriges (al igual que hacen en las series de policías). Ejemplo: Rita. Mujer. 35 – 45 años. Nivel de estudios alto (a nivel universitario). Nivel de ingresos alto. Vive en Portugalete y recientemente ha creado su propia empresa tecnológica.
Esto sería un ejemplo de retrato robot básico pero se podría desarrollar hasta lo que quisiéramos. De hecho, inspira mucho basarse en una persona que conozcamos y que represente bien a nuestro público objetivo. A partir de ahí, cuando escribamos, siempre debemos tener en nuestra cabeza a esa persona de nuestro retrato.

Consejo: Puedes tener varios retratos robot pero, al igual que con los objetivos, mi recomendación es tener máximo dos. De tener muchos, el estilo de los mensajes se distorsionaría demasiado.
- Elegir el tono comunicativo. ¿Cómo nos dirigimos a Rita? ¿Le gusta que le hablen de tú o de usted? ¿Prefiere que la traten desde la cercanía? ¿Qué temas le interesan? Es fundamental elegir un tono para no pecar de incoherentes y hablar para ella. Merece la pena comentar que hoy en día es raro que se hable de usted en una página web ya que la tendencia es hacia la cercanía, pero sí se suele caer en mezclar la segunda y la tercera persona (hablar algunas veces de “el cliente” y otras de “tú”). Esto es lo que hay que intentar evitar. El tono que elijamos también tiene que ir acorde con la naturaleza de nuestra startup y los valores que se han definido en el plan corporativo.
2 – Estudio de la competencia
Esta fase es vital. Muchas marcas son reacias a mirar las páginas web de empresas similares porque no quieren caer en la imitación ni reproducir los mismos “vicios” (buscan ser 100% originales). En mi opinión, no saber lo que se mueve en tu sector es una grave falta de información. Es como si al crear la startup no hubiéramos estudiado el ecosistema ni el contexto en el que nos movemos.

Así pues, investigar cómo son y cómo están estructuradas las webs del sector nos permitirá decidir a qué nos queremos parecer y a qué no. De hecho, es recomendable hacerse estos dos listados por separado. Todo ello nos ayudará a clarificar las ideas de por dónde queremos que vaya nuestra imagen online. ¿Cuál es el tono que encontramos en general? ¿Qué arquitectura de páginas tienen? ¿Qué colores predominan? ¿Suelen tener blog?
3 – Planificación de la arquitectura y organización estratégica de contenido
Una vez y solo una vez culminados los dos pasos anteriores podremos empezar a planear una arquitectura de web acorde a nuestra marca y a nuestros objetivos. ¿Cuántas páginas necesitamos para trasladar los mensajes que queremos trasladar? ¿Cuál es el objetivo de cada página y qué prioridad jerárquica tiene respecto a las demás?
Consejo: Elabora más de una opción de arquitectura. Tener más de una opción ayuda a ordenar las ideas y a tomar una decisión más madurada.
Consejo 2: No caigas en la “sobrepaginación”. El exceso de páginas complejiza la navegación y la experiencia del usuario. Utiliza las páginas mínimas para expresar lo que tienes que decir. Los árboles de páginas sobredimensionados dan sensación de desorden y de pérdida de foco.
4 – Desarrollo de contenidos.
¿Qué es primero, el diseño o el contenido? Es la pregunta del millón que todo el mundo se hace a la hora de crear una buena web. Ambos elementos están claramente condicionados el uno por el otro pero, bajo mi punto de vista, conviene tener un contenido escrito en bruto antes de iniciar el montaje de la web. A posteriori, podremos adaptarlo al diseño que elijamos (una frase menos o una frase más porque queda mejor) pero en ningún caso me parece buena idea que el diseño dicte y determine totalmente lo que tenemos que decir y cómo.
5 – Diseño y montaje de la web
Una vez que tenemos toda la planificación realizada y los contenidos redactados, podemos empezar a trabajar en un diseño profesional para cada una de las páginas. En esta última fase, se decide cuántas secciones tendrá cada página (en función del contenido preparado), colores, equilibrio visual, líneas y formas. Todo ello acorde con la identidad corporativa que hayamos trabajado o encargado (logotipo, tipografía etc.).

Después, se van introduciendo y adaptando los contenidos a estas secciones. Al ser la parte más “creativa”, se suele caer en la tentación de empezar por este último paso, pero tal y como hemos mencionado, es solo la pintura y la chapa de unos buenos cimientos.
Errores comunes a evitar cuando nos planteamos comenzar a trabajar la web
1 – Empezar a montar la web sin un plan previo.
Muchas personas se centran desde un inicio en el diseño y montaje en sí (la elección de los colores, disposición de las páginas, etc.) habiéndose saltado todo el trabajo inicial de reflexión y estrategia de la web. Es como empezar la casa por el tejado. Esto dará como resultado una web improvisada que a la larga no cumplirá con nuestros objetivos y que habrá que revisar y modificar más pronto que tarde.
2 – Contar con herramientas gratuitas.
Es muy tentador, pero por lo general, las herramientas gratuitas (como Wix o los planes y themes gratuitos de WordPress) no cumplen los mínimos de calidad que una startup vasca debe llevar en su comunicación online. Son herramientas que suelen comportarse mal de cara al SEO, carecen de soporte y personalización y, lo más importante, si deciden esfumarse o dejar de actualizarse, tu web muere con ellas. Para más información, os dejo un interesante post de la empresa Elegant Themes sobre este tema.
3 – Y por último, querer hacer todo perfecto
Bajo mi punto de vista, como en todos los aspectos de la vida, es un error dar por hecho que vamos a acertar a la primera. La comunicación no es una ciencia exacta y requiere evaluar, medir, corregir y afinar. Quizá en un inicio creemos una página que a posteriori no nos aporte demasiado, o que confirmemos a través de Analytics que el tiempo de permanencia en nuestra web es bajo y tengamos que hacer cambios en la estructura.
La comunicación online es un proceso a largo plazo y, para dar un salto cualitativo, lo mejor que podemos hacer es tener paciencia y aceptar que poco a poco iremos afinando y mejorando la marca online que acabamos de crear.
Si aun así, quieres saber más sobre todo esto que te acabamos de contar, en Presentia nos encanta que nos pregunten dudas y apoyar a las empresas en su paso a la digitalización. Podemos estar en contacto a través de Facebook, Instagram o LinkedIN, o, por qué no, mantener una conversación más personal a través de nuestra web.
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