Crowdfunding: ¿organizarías una colecta para financiar tu startup?
En la misma medida que han ido surgiendo modelos de negocio disruptivos, los medios para financiarlos también han evolucionado. Así es como han surgido nuevas fuentes alternativas, siendo el crowdfunding una de las más destacadas. Como veíamos en un post anterior de Ander López Delgado, cada etapa de financiación de una startup tiene sus peculiaridades y el crowdfunding podría ser un buen complemento a la ronda de inversión o, incluso, el sustrato de la misma.
Para saber si el crowdfunding puede ser una herramienta útil para nuestra startup, conviene analizarlo en base a una serie de criterios, entre los que no debería faltar:
- Objetivo(s) de la campaña. ¿Qué queremos obtener? Sólo financiación o algún otro objetivo de negocio adicional: primera fabricación en serie, generar marca, obtener feedback de un MVP, etc.
- Target. ¿A qué tipo de inversores nos dirigimos?
- Presupuesto. ¿Cuánto tiempo (y dinero) vamos a dedicarle a la captación de fondos?

Tipos de Crowdfunding
Las respuestas a esas preguntas servirán para saber si alguno de los tipos principales de crowdfunding que existen se adecúan a nuestras necesidades:
- Crowdfunding de recompensa. Los backers/mecenas, como se conoce a las personas que apoyan el proyecto, lo hacen a cambio de una recompensa en función de su aportación, normalmente vinculada a ofertas especiales de lanzamiento: una unidad de la primera serie de fabricación de un producto, una suscripción premium con descuento, etc.
- Crowdfunding de donación. En este caso, el apoyo no tiene ninguna contrapartida material, más allá de la satisfacción de haber contribuido a que ese proyecto o idea se materialice. Esta tipología suele estar muy vinculada a causas sociales.
- Crowdfunding de préstamo o crowdlending. Una variación de la financiación tradicional basada en los préstamos. En este caso, en vez de que sea una entidad bancaria la que formalice el préstamo, todas aquellas personas interesadas sindican un préstamo a la startup.
- Crowdfunding de inversión o crowdequity. En la misma línea anterior, pero en vez de formalizar un préstamo, el grupo de personas interesado en invertir con tickets más pequeños en una startup formaliza una adquisición de participaciones de la misma.
Existiría un quinto, e incluso un sexto: el crowdfunding de recompensa por donación (¿quién no ha vendido lotería para financiar el viaje de fin de curso?) o el de royalties (apoyo inicial a cambio de un porcentaje de las ganancias futuras), que son combinaciones derivadas de los 4 principales. De hecho, desde que esta financiación explotara hace unos años, no dejan de surgir nuevas plataformas por todo el mundo, que siguen ampliando el espectro de posibilidades.
Timing del Crowdfunding
Como decíamos, cada startup debe analizar si el crowdfunding puede serle interesante para obtener sus objetivos, pero ¿en qué etapas podrían ser útiles cada una de las tipologías? Podemos hablar de un encaje estándar en función de la fase que se encuentre la startup, a modo de referencia, aunque también podría considerarse como un cuarto criterio a añadir a la lista de evaluación de requisitos.

Y en Euskadi, ¿qué?
Aunque, en esencia, el crowdfunding no sea más que la evolución natural de mecanismos de financiación colectiva, en Euskadi han surgido varias iniciativas. Por ejemplo, Crowdfunding Bizkaia (crowdequity impulsado por la Diputación de Bizkaia) y la sucursal vasca de Goteo (campañas de recompensa). Esta plataforma fue de las primeras en poner en marcha acciones de crowdfunding en el territorio, colaborando, entre otros, con Innobasque y la Diputación de Gipuzkoa. En este sentido, hemos seguido la línea europea, en la que surgió muy pegado a las causas sociales y la cultura, para continuar extendiéndose a ámbitos más amplios de negocio e inversión.
¿Creéis que deberían surgir más plataformas de este tipo en el ecosistema vasco que contribuyan a su crecimiento?

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